Después de estar 6 días con fiebre en casa, positivo en la PCR, con malestar general, dolor en articulaciones, dolor de cabeza, etcétera... No he perdido ni el gusto ni el olfato. Pero a nivel respiratorio me empiezo a encontrar mal, la disnea es importante y la saturación la tengo al 90% estando en reposo. El cansancio y la fatiga es grande.

Después de hablar por teléfono con un médico del centro de salud deciden venir a casa hacerme una exploración. Llegan los médicos me hacen una exploración y deciden llamar a una ambulancia urgente que me traslade a urgencias del hospital. Salgo con lo puesto, es decir en pijama y cuando llego a urgencias entro por el circuito COVID19 me meten en un box, me hacen la exploración, análisis de sangre, placa de rayos X, me asignan oxígeno y me ingresan en planta. A posteriori me doy cuenta que en esos momentos no era plenamente consciente de lo que me estaba pasando. Los recuerdos son borrosos y con huecos, recuerdo que me atendió mucha gente sin un rostro claramente identificado.

Cuando llego a la habitación no lo tengo claro como fue, pero estoy metido en la cama y solo oigo el sonido del burbujeo del agua cuando pasa el oxígeno en una habitación que se queda casi a oscuras, tan solo con la leve iluminación nocturna de la calle que entra por la ventana.

Lo que voy a contar ahora es un poco flipada, no soy creyente de lo paranormal, ni nada por el estilo, lo atribuyo a cierto estado de sueño o delirio mental por la fiebre, pero lo recuerdo así y me pareció muy curioso. En ese momento, tumbado de lado con el burbujeo de fondo y los tenues matices que se distinguen en la oscuridad, ya entrando en sueño o delirio, me quedo muy sorprendido porque tres figuras sin forma humana, que siento como protectoras desconocidas vienen del techo se posan en orden sobre mí hombro y brazo izquerdo, no me molestan, no pesan, no hablan, pero me transmiten confianza y aunque estoy sorprendido me transmiten tranquilidad, estoy relajado, con sueño y cansancio me quedo dormido.

Cuando me despierto por la mañana al día siguiente, me doy cuenta de que a diferencia de anoche, ahora tengo un buen estado de conciencia sobre mi ingreso en el hospital y que la noche anterior mi estado de consciencia era parcial entre sueño y delirio. Recuerdo la "visita inesperada" de última hora antes de quedarme dormido, entiendo que pudo ser producto del estado febril. Me flipa lo que la mente puede crear sin más en momentos así. Es total de película subrealista! Mola como para escribir un cuento... En fin, la realidad se impone y conozco a mi compañero de habitación en el desayuno, Toni, super majo de aquí de Teruel de toda la vida, también cayó gravenemente enfermo con neumonía por coronavirus y también lleva oxígeno.


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